VALORES ESPIRITUALES

“Carta a mi nieta”.

Siembra libre pero cosecha obligatoria

Los seres humanos somos mutantes. Una célula llamada espermatozoide (masculina) fecunda a otra llamada ovulo (femenina) y comienza inmediatamente la división de la célula fecundada.

Esta manifestación divisoria continúa permanentemente y se llama cigoto que baja por la trompa de Falopio hasta adherirse al endometrio que es la pared interna del útero

El cigoto va a ser protegido hasta el final de su formación por una envoltura llamada bolsa y llena de un líquido llamado amniótico. El cigoto se va transformando en un cuerpo humano a poco de formarse hasta que madura lo suficiente como para salir del lugar en donde se encuentra.

Sumergido en líquido en el cuerpo de su mamá. Vale decir que durante todo ese tiempo vivimos sumergidos en líquido (como los peces).

Durante el tiempo en que estuvo dentro del vientre materno estuvo aprendiendo porque recibía las vibraciones internas del cuerpo donde estaba alojado y las externas del ambiente donde vive su mamá.

Te cuento esto para comprender que siempre estamos modificándonos y  aprendiendo.

A respirar, a comer, a caminar, a controlar los esfínteres, a hablar y a convivir con los demás seres con quienes estamos. Vamos viviendo humanamente y teniendo sensaciones, frío, calor, día, noche…en fin la vida.

Llamamos jugar cuando se intercambia actitudes, ideas, sin condicionamientos como saltar, esconderse imitar a la mamá, a la maestra, al médico. etc., pero lo que hacemos en nuestros juegos infantiles está previamente estructurado desde generaciones.

Dijiste “no tuve niñez de juegos”. Pero el estar con otros chicos en salitas infantiles es aprender jugando, intercambiando actitudes con iguales.

El problema es la mala programación con que los mayores nos expresamos.

Ir a la escuela, es ir a jugar aprendiendo.

No importa si no logramos los objetivos que pretenden de nosotros. Cada ser por ser mutante (el cerebro completa su desarrollo pasados 20 años, según dicen los neurocientíficos. Y cada ser es individualmente distinto en sus tiempos y en su desarrollo. Unos consiguen aprender determinados programas y otros se desarrollan en otros distintos.

Pero siempre teniendo en cuenta que la vida es el juego del aprendizaje. La felicidad y el sufrimiento también es un aprendizaje.

Es importante cuando el logro de una meta es conseguido por un esfuerzo. Porque es el alimento del cerebro. Pero no con sacrificios.

La meta clara para tener paz es ser buena persona. No buscar dañar a nadie y cuidar todo lo que ingerimos para no dañar neuronas cerebrales. El cerebro es lo que nos permite aprender.

Además de toda una vida espiritual por la que estamos con nuestros cuerpos mutantes para aprender.

Malenita ya tengo 85 años, comprobé mis modificaciones corporales y tengo relativa paz y felicidad con lo que me rodea. Estoy aprendiendo a vivir, tal vez con esfuerzos… Muchos seres lo hacen con innumerables sacrificios por falta de solidaridad.

En comprender que la siembra es libre pero la cosecha obligatoria, es por lo que vinimos a aprender.

                                                                      Tu abuela    

                                               DE” ZULEMA SANTOS” (AUTORA)